sábado, febrero 05, 2011

¿Una Quilmes a $ 3,90 o una Corona a $ 4,99?


Recuerdo que cuando vino la megadevaluación en el gobierno de Duhalde, la cerveza Corona -que sólo se produce en México y se exporta a todo el mundo- quedó "desubicadamente cara". Es más, recuerdo que usé esa expresión en una nota que molestó al importador que -pobrecito- nada podía hacer frente a esa realidad.
Por eso me sorprendió ver esta mañana de sábado, en las ofertas del Dino, que una Corona de 355cc vale ahora $ 4,99 y -al lado- una lata de Quilmes de 269cc cuesta $ 3,20. Es decir que -comparado en centímetros cúbicos- la cerveza nacional queda muy cerca del paradigma de las cervezas en buena parte de -al menos- latinoamérica.
Sin duda nuestro peso es mucho más fuerte frente al dólar. Sin duda los exportadores han perdido competitividad en esta materia (una de las tantas que integran la competitividad) y sin duda lo importado tenderá a inundar el mercado aunque Guillermo Moreno intente frenarlo.
El debate da para demasiadas cosas, así que lo redondeo en esto: ¿tomarías una Quilmes de 365cc a $ 4,90 o una Corona a $ 5,99? Yo no tengo dudas ;)

martes, enero 18, 2011

Por una nueva generación (¿la generación del 2010?)


(Editorial a El Libro de los Negocios - Lo Que Viene en Córdoba 2010 / 2015)

En uno de sus aportes más singulares a la comprensión de los procesos históricos, el filósofo español José Ortega y Gasset desarrolló el concepto de generaciones como un “nuevo cuerpo social… (cuyos integrantes) vienen al mundo dotados de ciertos caracteres típicos, que les prestan fisonomía común, diferenciándolos de la generación anterior”.
Las generaciones pueden aparecer (o no) cada 30 años y según cómo se paren frente a la generación anterior serán más bien cumulativas (si aceptan el mandato y las ideas de sus mayores) o generaciones de combate (si pugnan por imponer su propio cúmulo de ideas).
La Argentina -en lo político, en lo social y también en lo empresario- está siendo gobernada por los hombres y las ideas que se formaron en torno a 1980, los finales de la dictadura y los principios de esta democracia donde “los que mandan” adquirieron una visión del mundo que -aún dentro de todas las disidencias que tengan los miembros de esta generación entre sí- “unos y otros son hombres de su tiempo, y por mucho que se diferencien, se parecen más todavía”.
El fracaso de esta “generación del 80” ha sido evidente. Sin pretender cargarle todas las culpas de la decadencia argentina, es indudable que -al menos- no pudieron, no supieron o no quisieron dar vuelta la página y poner al país rumbo a las promesas que ya hacíamos sin terminar de cumplir a principios del siglo pasado (y que por eso Ortega y Gasset nos llamó “a las cosas”).
La generación de 1980 está en retirada biológica. Sus miembros, nacidos en torno a 1950 empiezan a extinguirse. En lo político y lo social todavía no asoma -al menos en la superficie- una nueva generación que la suplante, si entendemos -con Ortega- que “cada generación representa una cierta altitud vital, desde la cual se siente la existencia de una manera determinada”.
Me gustaría entusiasmarme con divisar -quizás en su primer esbozo- una nueva generación en el mundo empresarial. Tal vez de esta parte de la sociedad que construye valor para el conjunto -y que muchas veces es injustamente defenestrada-, digo, que del sector empresario, pueda empezar a definirse “la generación del 2010”, una generación integrada por jóvenes maduros nacidos en torno 1975 dispuestos a imponer su propia visión del mundo.
Cuando una generación decide no romper con su antecesora y “los nuevos jóvenes, solidarizados con los viejos se supeditan a ellos: en la política, en la ciencia, en las artes siguen dirigiendo los ancianos -explica Ortega-. Son tiempos de viejos. Pero cuando no se trata de conservar y acumular, sino de arrumbar y sustituir, los viejos quedan barridos por los mozos. Son tiempos de jóvenes, edades de iniciación y beligerancia constructiva”.
Con la sección Lo Que Viene que iniciamos en 2010 y continuamos en 2011, InfoNegocios pretende apuntalar una nueva camada de ejecutivos en la esperanza que se produzca un recambio de dirigentes que -aprendiendo de los fracasos de sus antecesores- construya su propio camino en sus organizaciones y contribuya al proceso de renovación general que necesita la Argentina.
Esta edición de El Libro de los Negocios muestra Lo Que Viene en Córdoba, 160 ejecutivos jóvenes (clase 1975 o posterior) que ya detentan posiciones de decisión en sus empresas. Ojalá también sientan el llamado para sumar su aporte a otros ámbitos de la vida pública.

Íñigo Biain – Director

viernes, octubre 08, 2010

No se muera nunca (Héctor Solasso)



“-Sólo el viento podrá tirarme…

Y no lo hará dos veces”

(Burt Lancaster en “Veracruz”)


Usted se puede morir todos los días, como muchos,

De soledad, de frío, de tristeza

(ya nadie muere de amor desde hace siglos…),

Puede olvidarse respirar de puro distraído,

O ensimismado por las preocupaciones

De esta vida difícil que uno lleva.

Puede, cualquier mañana, decir no me levanto,

O cualquier madrugada gritar yo no me acuesto;

Hay tantas formas de morirse cada día…

A veces solo basta con leer las noticias,

Acordarse del sueldo, las rutinas, las deudas.

Y no vaya a pensar que le pasa a usted sólo,

No, todo lo contrario, es una cosa endémica:

Si alguien dice “ando bien” la gente se le ríe,

No le creen, se burlan, lo aplauden, le hacen rueda…


Pero ojo, que de pronto, así, sin previo aviso

Ni tiempo de asumirse, usted se muere en serio.

Nada de poemita, metáforas ni ritmo,

No señor, nada de eso; digo morir

De enfermedad, de muerte natural o muerte bruta,

Maltrecho, desnutrido o bien por un infarto,

Se queda duro y chau, de verdad y sin cuento.


Ahí es donde realmente empiezan los problemas,

Sin mucha metafísica y sin that is de cuestión;

Si le sucede un viernes o un sábado a la noche

Y si es cierto que los perros mueren solos,

Usted se va a morir más solo que un perro.

Esos días no son para velorios,

Mire si va a salir a encontrar a la gente

Por bares, teatros, cines, persiguiendo el amor

O ejerciendo la noche, tratando de esquivar

Las angustias, la muerte...


El problema es mayor y todo se complica

Si pierde el equilibrio y cae sobre un domingo

Desde el piolín más alto de toda su tristeza;

Se imagina el quilombo un entierro en día lunes,

Justo con la semana que estalla y se despierta

Entre ómnibus repletos, rabia, sueño y apuros,

Café con medias lunas, solcito, primavera,

Portafolios y bancos, documentos y cheques,

Mujeres, guardapolvos, camiones militares,

Y en general, los cines que cambian cartelera…


Y en medio de ese vértigo que hierve, de ese ritmo,

Fíjese qué ocurrencia salir con su cortejo;

Qué gusto de joder dirán algunos,

Cómo se ve, dirán, que a ese le sobra el tiempo…

Ya sé que es doloroso, si no lo tomo a risa,

Pero hasta cierto punto es natural todo eso,

Es lógico que nadie se asombre ni se inmute.

Se ha visto tanto muerto sin flores ni carroza

Que usted no es novedad, más bien estorba,

Altera el orden público saliendo por la calle

Vestido con su traje para entierro;

Piense en las inspectoras tratando de dar paso,

Un réquiem de bocinas y gritos destemplados,

Semáforos en rojo y congestionamientos…


¿Que no tiene la culpa y a cualquiera le llega…?

Nadie se lo discute. Pero mientras aguante

No se deje tirar, no afloje, no se muera.

¿Qué es muy fácil decirlo y en su lugar qué haría…?

Y bueno, qué sé yo… tal vez… si yo pudiera…


Me agarraría con todo a la semana,

Al solcito, al café, a las medias lunas,

A una convicción, a una mujer, a un poema,

Alzaría una lágrima, un beso, una sonrisa

(digo, es un decir, si yo pudiera…),

Sublevaría sueños, velámenes, canciones,

Diría no me rindo y a mí nadie me lleva

Y avanzaría calles gritando como loco;


-¡Morirse es entregarse, claudicar, prostituirse,

La muerte es una puta que con todos se acuesta…!

¡Morirse es desertar, que pongan el cuero otros,

La vida es a mansalva y hay que matar la muerte…!

¡No hay que morirse nunca… defendamos la vida…!

¡La vida… es… a mansalva…! Y hay...

La vida… que…

Matar la…

Muert…


lunes, septiembre 27, 2010

Aprender es recordar


“Uy, Ivo, me voy a afeitar y bañar que se me fue la mañana y no hice nada”, le dije al pasar, tomando conciencia que ya era cerca del mediodía.
“Sí, hiciste”, me dijo él
“¿Qué hice?” le pregunté distraído
“Jugaste”, disparó y me di cuenta que era absolutamente cierto lo que decía. Se me había ido la mañana jugando al fútbol con él, pero no se de qué parte anulada de mi cerebro me salió esa “reflexión” de que “no había hecho nada”. ¿Hacer qué no había hecho? ¿Trabajado? ¿Chequeado y contestado mails que iban a seguir ahí, una hora, unas horas, unos días más tarde?
Y cuando estaba dándome cuenta de lo que había hecho esa mañana, agregó: “no te acordás de nada, papi”.
Y volvía a tener razón.
Si aprender es recordar, Ivo me enseñó algo que seguramente él olvidará algún día. Ojalá que su hijo esté ahí para enseñárselo. O que encuentre este texto perdido vaya a saber por qué laberinto de la tecnología.

miércoles, agosto 25, 2010

Adiós, Crillón, adiós... ¡gracias por todo!


Todavía recuerdo las dudas que teníamos cuando alquilamos la primera oficina en el Edificio Crillón para montar -junto a Mario Almada- la redacción de la revista Mercado Córdoba. Eran dos ambientes en el 3er. piso y creo que -allá por 1995- costaba unos 450 pesos-dólares.

Después vino la expansión: perforamos la pared y tomamos otra oficina al lado y luego otra más para albergar al primer equipo de Punto a Punto (Mónica Peralta, Bárbara Anderson y Fernando Arocena, además de Fino Pizarro, claro, que ya nos acompañaba desde Mercado).

En algún momento nos volvimos locos de entusiasmo y nos mudamos a la planta baja, un salón inmenso que rediseñó Sara Bongiovanni y donde Punto a Punto permaneció hasta el 2005, creo. Fueron años hermosos: una redacción de lujo, un gran equipo en sistemas (se sumó Flavio Olivier por ese entonces) y aunque perdimos a Mario Almada (que siguió con Mercado), sumamos a Gabriel Kloner.

Después vino la debacle del país y por las vueltas de la vida quedé fuera de ese proyecto.

Volver a empezar en el escritorio de casa y apenas levantamos cabeza, vuelta al Crillón, con InfoNegocios. Primero a un dos ambientes del 4to. piso y luego a las oficinas que ahora despedimos en el 2do., donde se formó el equipo periodístico y comercial (http://www.infonegocios.info/staff.asp ) más sólido que me tocó integrar.

En estos 15 años debo haber ido y venido -desde la zona norte- unas 200 veces por año al Crillón: fueron unos 48.000 kilómetros, más de una vuelta al mundo por el Ecuador. O unos $ 15.000 en nafta y unos 62 días subido arriba de un auto para ir -como mandaba el General- de la casa al trabajo y del trabajo a casa.

Este lunes 30 de agosto de 2010 ya no entraré al Crillón. Las oficinas de InfoNegocios amanecerán en Barranquitas Plaza y “bajar al centro” será algo circunstancial -y según dicen- cada vez más esporádico.

Cuando todavía era hotel, vine a la Bar Mitzvah de Freddy Morozovsky y años más tarde conocí -y no pude entrevistar- a Atahualpa Yupanqui. Acá también trabajé con Chiche Gelblung cuando dirigía el diario Córdoba y más de una vez vinimos a hablar por teléfono cuando la redacción de ese vespertino se quedaba sin líneas de Entel, algo frecuente a fines de los ochenta.

Mis ilusiones, mis proyectos, mis fracasos fatigaron estos pasillos por 15 años. Nacieron mis hijos en ese interín y la vida dio sus vueltas de alegrías y tristezas, de razones y sinrazones, aportando algunas cuotas de paciencia y -ojalá- algo de sabiduría.

El Dr. Célis (Carlo Célis, el administrador del Crillón) siempre nos tendió una mano y Fredy siempre nos abrió las puertas de este edificio.

Ojalá las vueltas de la profesión me traigan, cada tanto, a estos viejos pasillos para entrevistar a algún nuevo emprendedor que haya empezado a hacer rodar su sueños y necesite de un cronista para hacerlos conocer.